
En los discursos sobre la sexualidad se advierte hoy día una llamativa disociación. Por un lado, encontramos, en teoría, la celebración de la diversidad, la afirmación de modelos distintos tan válidos unos como otros, la defensa del pluralismo ideológico en un campo abierto a todo tipo de ideas y experiencias. No hay sitio para la ortodoxia ni para reivindicar la normalidad en exclusiva.








