Narcisismo histórico de verdad

La coalición de izquierdas en el gobierno no tiene mucho aprecio por la historia de nuestros antepasados. Ni tan siquiera considera necesario que en las escuelas se estudie el descubrimiento de América. En cambio, está convencida de que los cambios que hace el gobierno son históricos. En esta labor de autobombo destaca el Ministerio de Igualdad, que hoy refugia a las nuevas Agustinas de Aragón y Marianas Pineda, y que cada semana se sienten más orgullosas de sí mismas.

Basta leer la entrevista con Ángela Rodríguez, secretaria de Estado de Igualdad (El País, 21-05-2022), que asegura que “esta es la mejor semana que ha tenido el Ministerio de Igualdad”. “Hemos conseguido dos cosas históricas”: que el Consejo de Ministros dé luz verde a otra reforma de la ley del aborto y que la Comisión de Igualdad del Congreso apruebe para su trámite parlamentario la ley de Libertad Sexual. “Es que esto es histórico de verdad”, dice Rodríguez adelantándose a la felicitación de su abuela.

La verdad es que ninguna de las dos cosas se ha convertido todavía en ley. Así que un respeto por el debate parlamentario debería llevar a pensar –“desde la humildad”, diría Sánchez– que todavía pueden cambiar.

Pero uno de los métodos del Ministerio de Igualdad para reforzar su autoestima es presentar lo que defiende como si fuera inédito. El aborto está legalizado en España desde 1985 y el año pasado se realizaron 88.000. Uno de cada cinco embarazos terminó en aborto. No parece que haya grandes problemas para interrumpir esas vidas incipientes.

Un cambio que el proyecto de reforma prescribe es que en los hospitales públicos deberá estar garantizada la realización de interrupciones del embarazo. La realidad es que ahora el 88% de los abortos se realizan en 207 clínicas privadas acreditadas y la secretaria de Igualdad quisiera que se realizaran más en la pública. Me atrevo a pronosticar que este cambio “histórico” no lo veremos. Quizá en los comienzos de la despenalización del aborto había médicos militantes de la causa dispuestos a empeñarse. Pero es una intervención desagradable, ajena a la preservación de la vida, indiferente para el currículo profesional y que no garantiza ni el agradecimiento de la paciente que querrá olvidarlo cuanto antes. Así que solo suele hacerse por dinero.

De ahí que las clínicas acreditadas no se hayan molestado en criticar ese punto de la ley, pues saben que su negocio está garantizado por el Estado, que les remite las clientes y paga con fondos públicos. Además, ya el gobierno se ha ocupado con otra modificación del Código Penal de despejar las inmediaciones de estas clínicas de grupos provida, para que sea más difícil ofrecer alternativas.

Otro cambio de la reforma del aborto es que las mujeres de 16 y 17 años podrán abortar sin permiso de sus padres. Esto tampoco es nuevo, pues estuvo vigente hasta que el gobierno de Rajoy lo quitó para hacer ver que reformaba algo. Pero indica que quizá el Ministerio no confía mucho en otro apartado de la nueva norma que pretende generalizar el reparto de anticonceptivos de barrera en los centros escolares. “Póntelo, pónselo” (¡mira que es viejo!) y, si no funciona, arréglatelas tú sola, sin que tus padres se enteren.

Lo que sí me parece “histórico” –por limitador de la libertad– es que un médico que no desee realizar abortos esté obligado a apuntarse a priori en un registro de objetores de conciencia. Si se trata de organizar un servicio, lo lógico es que se apunten los que están dispuestos a realizarlo. “Solo sí es sí”, como dirá la ley de Libertad Sexual. De lo contrario, el registro puede convertirse en un instrumento para discriminar en la contratación o el ascenso del médico en virtud de sus ideas sobre el aborto.

En otros puntos, en cambio, Ángela Rodríguez vela mucho por el respeto a la intimidad. Al referirse a las bajas por menstruación dolorosa asegura que, a la hora de contratar, “en ningún caso sería admisible que un empresario te rechace porque tienes la regla”. O sea, a la médico no se le puede preguntar por la regla, pero sí inquirir si piensa ser objetora de conciencia al aborto. Me temo que esto convierte en papel mojado el art. 16.2 de la Constitución: “Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias”.

También en el proyecto de ley de Libertad Sexual el Ministerio de Igualdad se siente innovador. Según dice la secretaria de Estado, “por primera vez en la historia de nuestra democracia se ha presentado una ley contra todas las formas de violencia sexual que incluye la persecución del proxenetismo”. Quizá no ha tenido tiempo de leerse el Código Penal, pero el art. 187 castiga el proxenetismo con penas de hasta cinco años de prisión. Y, si la memoria no me falla, esto ocurría también en el franquismo. Puede venir bien que se perfilen mejor las formas de agresión sexual y de consentimiento, pero tampoco antes salía gratis una violación. Es más, actualmente puede estar más castigada que un homicidio.

La secretaria de Estado destaca también como gran logro las bajas menstruales a cargo del Estado: “Creo que somos el primer país de Europa que va con una medida de este tipo”. Este es otro de los típicos recursos para justificar cambios de legislación. Si conviene, se dice que hay que acomodar nuestra legislación a lo que pasa en países de nuestro entorno. Pero si haces lo que nadie hace, no eres raro, sino pionero. Por otra parte, ya actualmente se daban bajas por dismenorrea. Lo que ha cambiado es que para el Ministerio de Igualdad la regla ha pasado a convertirse en un problema de salud pública que afecta a las mujeres en general. No deja de ser curioso que un Ministerio dispuesto a “despatologizar” hasta la disforia de género, venga a patologizar la regla.

Tela por cortar

Después de todo este elenco de logros históricos en la semana grande del Ministerio de Igualdad, uno sigue leyendo la entrevista y resulta que aún hay mucha tela por cortar. No hay acuerdo en una definición de proxenetismo, así que se retira el asunto de la ley de Libertad Sexual para afrontarlo en otra. Rodríguez reconoce que se intentó cerrar los puticlubes por razones sanitarias durante la pandemia, y no se consiguió cerrar ni uno. Para la eliminación del IVA de los productos de higiene femenina habrá que convencer a la ministra de Hacienda, que en materia fiscal tiene ramalazos machistas. El permiso preparto para todas las embarazadas se quedará en la semana 39 y no en la 36 como proponía la redacción inicial, pues la Seguridad Social no está muy boyante.

Tampoco la persecución de las parejas españolas que recurren en el extranjero a “vientres de alquiler” será posible sin una modificación de la ley orgánica del Poder Judicial; así que por el momento las parejas que esgrimen el derecho al hijo podrán ir a Londres como antes se iba a abortar. Se renuncia a introducir el término de “violencia obstétrica” en la ley “porque la comunidad médica o parte de ella ha expresado su malestar con el concepto”. Al final va a resultar que todavía falta por convencer a mucha gente.

Pero aquí está el Ministerio de Igualdad presto a la lucha. Así Ángela Rodríguez nos dice que “una de las luchas más grandes que el feminismo tenía por dar en España era que se nos devolviera la capacidad de decidir sobre nuestros cuerpos y nuestra sexualidad y nuestras vidas en general”. Uno puede tener la impresión de que en esto influye más lo que dictan Vogue, la Fashion Week y Cosmopolitan que el Boletín Oficial del Estado. Pero parece ser que subsisten oscuras fuerzas patriarcales, que todavía no han sido derrotadas en más de cuarenta años de democracia. Conforme a lo que se ha llamado el “síndrome del san Jorge jubilado”, el Ministerio de Igualdad no puede reconocer que la doncella ya fue liberada, y se declara dispuesto a seguir luchando por ella frente al dragón opresor.

Si se trata de modificar también el lenguaje, yo sugeriría que en vez del término “narcisismo” se utilice el inclusivo “persona narcisista”. Es verdad que para la mitología Narciso era hombre. Pero hay mujeres que, puestas a mirarse en el espejo de las aguas mediáticas, lo hacen bastante mejor y no se ahogan.

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1 respuesta a Narcisismo histórico de verdad

  1. Teresa dijo:

    Sus comentarios son siempre muy lúcidos. Ayudan a pensar por uno mismo: algo que parece que escasea bastante. Gracias

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