Psicosis de bebés robados

Desde hace años han proliferado en la prensa española reportajes sobre una trama de “bebés robados”, que habría operado entre 1940 y 1990 (el periodo se extiende o recorta a discreción). Hay denuncias de mujeres que afirman que, al dar a la luz a un hijo, les dijeron que había nacido muerto y ya no lo vieron más, pero ellas sospechan que se lo robaron y se lo dieron a otra pareja. Hay padres que buscan al supuesto hijo perdido de este modo e hijos adoptados que buscan a sus padres biológicos. Se han constituido asociaciones de afectados, que hacen denuncias colectivas y piden que la Fiscalía investigue.

En todo este asunto ha habido muchas más sospechas, denuncias y “estoy convencida” que datos. Por eso es destacable un reciente reportaje en El País, que aporta la estadística de casos investigados y recoge declaraciones de forenses que han intervenido. Los datos pueden sintetizarse así:

— Desde 2010, la Fiscalía ha iniciado 2.100 diligencias de investigación de presuntos robos de bebés. La gran mayoría se han archivado por falta de pruebas o porque al cabo de los años no existían los registros hospitalarios ni vivían los posibles testigos.

— Han llegado a la vía judicial 522 casos.

— Ante indicios de posible sustracción, en 120 casos se ha ordenado abrir las tumbas de esos niños, que según las denuncias deberían estar vacías. En el 97% de los casos se pudieron recuperar restos óseos, y los análisis de ADN determinaron que eran los hijos de los padres que los buscaban.

— Cada vez más expertos opinan que no ha habido robo de bebés, sino ciertos casos de adopciones irregulares, en una época en que las madres solteras estaban mal vistas. Una madre que no podía hacerse cargo de su hijo, lo daba en adopción y se registraba como hijo biológico de otra madre que no había dado a luz. Un caso de este tipo se ha acreditado en la sentencia dictada hace pocos días por la Audiencia Provincial de Madrid en el primer juicio por presunto robo de un bebé. En este caso de 1969 el doctor Eduardo Vela entregó un recién nacido a la madre adoptiva, sin que mediara ningún pago, y sin que constara la autorización de la madre biológica.

— Los expertos que han intervenido en las investigaciones no respaldan la creencia en una trama de tráfico de bebés. “No conocemos ningún caso en que se haya podido confirmar el robo de bebés”, declara a El País el biólogo Antonio Alonso, uno de los mayores expertos en España en genética forense. Francisco Etxeberría, profesor de Medicina legal y Forense, que ha examinado tumbas de bebés en el País Vasco, también niega que los féretros estuvieran vacíos, y piensa que ha habido una “psicosis colectiva”, en la que muchos padres han creído ser víctimas del robo de bebés.

¿Cómo llega a crearse una psicosis de este tipo? Se ha observado que a medida que iban apareciendo reportajes sobre el caso, se multiplicaban las denuncias y las sospechas de padres que perdieron a un hijo nada más nacer. Hay que tener en cuenta que la mortalidad neonatal temprana en España en 1975 era de casi 10 bebés por cada mil nacidos vivos (ahora es de 1,25). Y pensar que un hijo no murió sino que fue dado a otros es la última esperanza a la que se agarran algunos padres que perdieron a su hijo.

La constitución de asociaciones de afectados contribuye también a magnificar el fenómeno. Una vez que existe una asociación, invitará a unirse a todo el que sospeche que ha podido ser víctima del robo de un recién nacido, podrá hacer declaraciones en la prensa sobre un problema que toca el corazón de la opinión pública, logrará entrevistarse con políticos que le garantizarán todo su apoyo…

Lanzar una cifra redonda ayuda también a llamar la atención. S.O.S. Bebés robados estima en 300.000 los bebés separados de sus verdaderas familias. Aunque nadie explica de dónde sale esa cifra, se asegura que “esta clase de prácticas se llevaban a cabo en hospitales y clínicas de todo el país, con la única finalidad de vender a los recién nacidos a padres que lo registrarían como hijo biológico”. Se crea así la idea de una “trama”, en la que serían cómplices médicos, hospitales, monjas de maternidades, funerarias… No se entiende bien que un fenómeno tan masivo y con tantos implicados no haya salido a la luz hasta hace pocos años.

Algo que contribuye a dar credibilidad al “robo de bebés” es asociarlo a la dictadura de Franco, aunque a la vez se asegura que también continuó durante la democracia. Si en la dictadura militar argentina hubo robo de bebés, ¿cómo no lo va a haber en la dictadura de Franco? Mientras que en Argentina los bebés se robaban a madres detenidas por motivos políticos, en España las víctimas serían madres solteras, estigmatizadas por la moral entonces dominante. Se entiende así que en 2017 el Parlamento navarro incluyera a los bebés robados y sus familiares dentro de una ley de “víctimas del franquismo”.

Negar o redimensionar el supuesto robo de bebés se considera una ofensa por parte de las asociaciones de víctimas. Basta ver la reacción ante las declaraciones de los forenses en el artículo de El País. María Bueno, coordinadora de la Plataforma Internacional de Víctimas por Desapariciones Forzadas Infantiles, apela al dolor de las madres y dice a los forenses: “Ustedes serán los mayores expertos en genética de España, pero son los mayores ignorantes en el sufrimiento que padecemos todas las víctimas, la de nuestros hijos vivos y desaparecidos, ¡no muertos ni enterrados!”.

Pero el sufrimiento no garantiza estar en la verdad. Puede haber habido casos de adopciones fuera de los cauces legales; puede comprenderse la incertidumbre de padres que perdieron a su hijo recién nacido y recibieron un trato frío y opaco en el hospital; se entiende también el deseo de hijos adoptivos de conocer a sus padres biológicos. Sin embargo, siempre que ha sido posible comprobar las denuncias con análisis genéticos, los menores que estaban en las tumbas eran los hijos de los que los buscaban.

Al cabo de tanto tiempo, el acceso a la verdad disponible es limitado, y aún será más difícil si se mezcla con tramas fantasiosas sobre un organizado tráfico de bebés.

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Una Respuesta a Psicosis de bebés robados

  1. María dijo:

    Excelente.

    Las personas de cierta edad sabemos cómo eran señaladas las madres solteras. en una época que la primera opción no era abortar, la salida era la adopción. entiendo también que se hicieran atajos.

    En otras épocas muchas abuelas han pasado de ser abuelas a madres de sus nietos… también la hermana casada que se hacía cargo del hijo de la soltera… ¡Pero si es un tema que han tratado los novelistas anteriores a esta época!

    Cuando son las madres las que reclaman al hijo robado, tengo la impresión de que, vistas las circunstancias actuales tiene como cierto remordimiento, morriña o lo que sea, de no haber conocido ni criado a su hijo.

    Que haya alguno robado y justo en la época actual, es también verosímil, cierta ministra parece que se excedió… pero debe ser probado.

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