Voluntarios de lo público

Voluntario en una biblioteca pública
Ante la falta de ingresos fiscales, muchos servicios que el Estado de Bienestar financiaba generosamente  se han quedado sin oxígeno. Esto es especialmente notorio en el sector cultural, que se ve abocado a cambiar sus modos de gestión y financiación, también en las instituciones públicas. Frente a la escasez de financiación, la reacción más fácil es indignarse y salir a la calle para clamar “no a los recortes” y “defendamos los servicios públicos”.  Una movilización más positiva es pensar cómo podemos hacer más entre todos, y fortalecer los servicios aportando el propio esfuerzo.

Por eso alegra encontrar una movilización como la que se ha suscitado en torno a la biblioteca de Guadalajara, de la red de bibliotecas públicas del Estado, según informa un reportaje de El País (14-10-12). Sin duda, se trata de una institución bien arraigada en la ciudad, pues de los más de 84.000 habitantes casi el 40% tienen el carné de usuario. La crisis ha reducido la plantilla de 44 a 30 empleados –que tampoco son pocos– y el presupuesto para libros de 150.000 euros en 2007 a 46.000 en este año.

Lo que no ha reducido es la vitalidad de la comunidad lectora. Al contrario, ha servido para que la necesidad estimule la solidaridad, haciendo con voluntarios muchas actividades que antes se hacían por un sueldo. Los lectores han pagado suscripciones a 62 revistas, han comprado libros, han aportado sus habilidades. Voluntarios animan clubs de lectura, actúan de cuenta cuentos para niños, dan clases gratuitas para alumnos rezagados…

Ciertamente, siempre hace falta un núcleo de profesionales bibliotecarios, pero también es verdad que con los voluntarios se puede llegar a más, sin gastar lo que no hay. Estamos demasiado acostumbrados a que todo lo que tiene que ver con los servicios públicos esté a cargo  del Estado, con trabajadores a ser posible funcionarios, y limitamos nuestra solidaridad a pagar los impuestos.  Pero la crisis ha puesto de relieve que esos impuestos ya no son suficientes –tampoco lo eran antes a juzgar por la deuda pública acumulada– y que si queremos mantener algunos servicios que valoramos va a hacer falta más aportación de trabajo, tiempo y energía por parte de los usuarios.

A principios de  este año el Ayuntamiento de Madrid lanzó la idea de contar con voluntarios para las bibliotecas, y en seguida los sindicatos se encresparon diciendo que en vez de contratar a profesionales se iba a buscar “mano de obra barata”. Por lo visto la solidaridad sin nómina no se concibe en algunos sectores. Lo que suele ocurrir en estos casos es que al final no hay ni voluntarios ni nuevos empleos.

ONG vulnerables

El riesgo de confiar demasiado en la financiación pública lo están experimentando también las ONG, según otro reportaje del mismo diario. En España hay unas 5.000 ONG, más que en Alemania o en el Reino Unido. Pero la misma atomización del sector las hace vulnerables. La financiación de dos de cada tres ONG depende en más del 50% de los fondos públicos. Las ONG dedicadas a ayuda al desarrollo se encuentra con que lo previsto en los Presupuestos Generales del Estado para 2013 en el capítulo de ayuda a terceros países ha bajado a 519 millones de euros, un 23% menos que en 2012. Cuando hay tantas necesidades en el país, es más difícil dedicar dinero a otros.

Pero lo que revela la crisis es que muchas ONG eran organizaciones muy gubernamentales en lo que respecta a su financiación. Las que mejor resisten son las que cuentan con más financiación privada a través de sus socios.

La difícil situación financiera está haciendo una criba en el sector: un estudio del Instituto Social de ESADE estima que entre un 20% y un 30% de las ONG han desaparecido. Otras han tenido que prescindir de trabajadores y hacer su tarea con más voluntarios.

Todo esto nos recuerda que a partir de ahora la solidaridad va a exigir algo más que pagar los impuestos. Pero a lo mejor también es la oportunidad para que nos impliquemos más en lo que es tarea de todos.

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2 Respuestas a Voluntarios de lo público

  1. Ma. Elena Melgarejo dijo:

    La situación española es lamentable, por decir lo menos. En lo personal me resulta triste ver que se votó a un gobierno socialista que desmoronó moral y económicamente al país. Y pienso que quienes tienen hoy las riendas se ocupan más de lo económico que de lo moral a pesar de que el clamor de los españoles de conciencia recta, que son millones, exige el respeto a la vida por encima de sus penurias. La incoherencia moral es un obstáculo real que estorba a la solvencia económica. El IV reich de la Sra. Merkel no debe admitirse, se precisa un gobierno español fuerte, firme y sin cadenas ni grilletes que deshonran.

  2. Juan D. dijo:

    Parece positivo sin duda el fenómeno del voluntariado juvenil. Pero da la impresión de que los jóvenes no se muestran voluntariosos respecto a la “cosa pública”, no se animan, más allá o más acá de las “organizaciones” netamente altruístas o religiosas, a comprometerse en política, y me refiero a “política” en el sentido más noble, y eficaz, del término. Pues si “se metieran en política”, como hace falta, manipulados y dispuestos a manipular -como, pongo por ejemplo, cierto sindicato de estudiantes-, no ganaríamos nada, sino que tendríamos más de lo mismo, de lo intelectualmente cochambroso, aparte de violento (véase Mérida, y no sólo Mérida).

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