Vientres de alquiler ideológico

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Bajo la dirección de Cristina Cifuentes, el Partido Popular (PP) de la Comunidad de Madrid parece empeñado en conseguir su certificado de limpieza de sangre progresista. Pero en pocos días ha tenido dos reveses en la Asamblea. La ley sobre transexualidad, que el PP había impulsado con entusiasmo, fue cambiada por otra más radical de la oposición, que ha sido aprobada con la abstención del PP. Así que no ha podido ponerse la medalla. Después ha apoyado una iniciativa de Ciudadanos para pedir al gobierno que regule la maternidad subrogada. Pero la propuesta fue rechazada porque tres diputados del PP (Luis Peral, Regina Plañiol y David Pérez), contrarios por razones de conciencia, votaron en contra o se ausentaron. Y como en la izquierda hay también reparos éticos a esta cuestión, la propuesta fue rechazada.

Es llamativo que el PP de Madrid se haya metido en esta crisis interna por un asunto que no responde a ninguna urgencia ni a ninguna demanda social. No hay que olvidar que la Asamblea de la Comunidad no tiene competencias en esta materia. Y, por si fuera poco, se proponía pedir la regulación a un gobierno central en funciones, que no puede proponer leyes. Así que todo quedaba en un gesto.

Esta política de gestos sí es reveladora de las prioridades ideológicas de la derecha española, en versión PP y Ciudadanos. De ellos podría decirse lo que afirma el intelectual Galli della Loggia de la derecha italiana: “En Italia, es bien sabido que la derecha tiene solo un carácter político. Desde el punto de vista ideal, cultural, antropológico, la derecha italiana no existe o es, en todo y para todo, similar al resto; más aún, por lo general es una mala copia”. Y en este asunto, hay que reconocer que la izquierda ha demostrado más sensibilidad ética ante una práctica que cosifica a mujeres necesitadas que la derecha liberal.

Mojigaterías

Ante la postura anticonformista de tres de sus diputados, al portavoz del grupo parlamentario del PP en la Asamblea, Enrique Ossorio, solo se le ha ocurrido decir que no había que poner trabas a esta práctica por “mojigaterías”. Por lo visto, pararse a pensar sobre si el fin de conseguir un hijo justifica cualquier medio, es una cuestión de curas y asimilados. Probablemente los no pocos políticos del PP que se han visto investigados o condenados por corrupción también pensaron en su momento que los reparos éticos no eran sino mojigaterías ajenas a las exigencias de la vida política.

En cualquier caso, Ossorio parece ignorar que esas mojigaterías son compartidas por el Parlamento Europeo, que el pasado diciembre, en su informe anual sobre los derechos humanos, asumió una enmienda en la que “condena la práctica de la gestación por sustitución, que es contraria a la dignidad humana de la mujer, ya que su cuerpo y sus funciones reproductivas se utilizan como una materia prima; estima que debe prohibirse esta práctica, que implica la explotación de las funciones reproductivas y la utilización del cuerpo con fines financieros o de otro tipo, en particular en el caso de las mujeres vulnerables en los países en desarrollo, y pide que se examine con carácter de urgencia en el marco de los instrumentos de derechos humanos”.

Tampoco parecían muy mojigatas las personalidades de la cultura y de la política que publicaron un manifiesto en Francia el año pasado para pedir a los gobiernos que se opongan a la práctica de la maternidad subrogada, porque viola los derechos de las mujeres y de los niños. Entre ellos estaban personalidades de la izquierda cultural tan distintas como los filósofos Michel Onfray (autor de un Tratado de ateología) y Sylviane Agacinski, el conocido activista y hoy eurodiputado verde José Bové, o la exministra socialista Yvette Roudy.

Tampoco parecen ser de misa dominical todas las feministas italianas que, junto con escritores, actrices, actores, incluso defensores de las causas gais, firmaron el año pasado un llamamiento para la total prohibición del “útero de alquiler”. “Nos negamos a considerar como un acto de libertad o de amor la “maternidad subrogada”, afirmaban, y pedían a la Unión Europea que prohibiese esta práctica.

Y no es solo un debate de ideas entre antiguos y modernos, pues la resistencia a la maternidad subrogada surge de los ya numerosos escándalos que ha suscitado por la explotación de los vientres de alquiler.

En este y en otros temas de calado antropológico, podríamos decir que la derecha española actúa como un vientre de alquiler, dispuesto a gestar semillas ideológicas de otros y a parir leyes que serán aprovechadas por sus adversarios. Como las mujeres pobres que se someten por dinero a la maternidad subrogada, esta derecha necesita ardientemente la recompensa del establishment ideológico, que se supone dominado por la izquierda. Lo que más le fastidia es que luego ni tan siquiera se le otorgue el certificado de progresía, como le ha ocurrido con la ley de transexualidad.

Para esta derecha acomplejada, la seriedad se circunscribe al campo económico. Con eso no se puede jugar. El presupuesto, el déficit público, la prima de riesgo, la reforma laboral son asuntos graves, que excluyen las improvisaciones de políticos aventureros. Pero en lo demás, sobre todo en lo sexual y familiar, el papel del BOE lo aguanta todo, y es un terreno abonado para demostrar que se está por el cambio. En el fondo están reconociendo que los vientos de la modernidad soplan en la popa de la izquierda, lo que obliga a tirar por la borda todo lo que esta califique de “tradicional” para poder alcanzarla.

Lo malo de estos vientres de alquiler ideológico es que se arriesgan a perder el favor de sus hijos naturales, sin recibir ninguna recompensa de los que pueden obtener lo mismo votando a otros.

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Una Respuesta a Vientres de alquiler ideológico

  1. ANTONIO JOSÉ LÓPEZ SCHMID dijo:

    Es muy triste para los que de alguna manera, somos hijos de esa cultura europea, de raíces netamente cristianas, se ha marchitado y deviene en estos milenarios sin clara identificación . Pudiéramos pensar en un agotamiento de ese modelo, pero es muy temprano para decir eso . Está todavía muy reciente el liderazgo de De Gasperi, Schumann y Adenaduer, que ha seguido en otros países con liderazgos como el de Aldo Moro, a quien nadie puede tildar de ‘conservador’ . ¿Porqué se ha extraviado (no quiero decir perdido) ese modelo, porqué no se ha regenerado, porqué esa gran crisis de liderazgo en un pensamiento político cristiano? . Es la crisis evidente del modelo de familia . Basta hacer un estudio comparativo entre diversas sociedades actuales para ver que donde la familia mantiene todavía altos porcentajes, mas que cuantitativos de carácter cualitativo, esas sociedades han evolucionado (¡sí, han evolucionado!, no se han fosilizado!) hacia verdaderos niveles de calidad de vida, a un mejor (mas que mayor) ‘índice de desarrollo humano’ y en donde las nuevas generaciones hacen desarrollar una esperanza en el ser humano . Pero, indiscutiblemente, en España, la católica España, la Madre Patria de tantas otras patrias que rezan -todavía!- en español, ha habido un agotamiento . No se han producido nuevas generaciones con ese liderazgo (basta ver el PP, lo que fue ‘Cuadernos para el Diálogo’, en sus últimas etapas, y tantos otros ejemplos) . Creo, para finalizar, que no debemos mirar tanto para fuera, sino reconocer en que hemos sido culpables, muchas veces por omisión, en la regeneración y actualización (aggiornamento) de ese pensamiento, y que (ahora si termino), reflexionar sobre que debemos hacer (¡y ya, ahora!) para que la próxima generación sea la generación del cambio que reclama Europa, y particularmente la Comunidad Ibérica de Naciones (que piensa en ibérico, sea éste castellano, catalan, euskera, galego u otro) .

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