Pon tus óvulos en el congelador

Madre trabajadoraPon tus óvulos en el congelador y dedícate a trabajar. Es el mensaje que puede deducirse de la nueva prestación ofrecida por empresas como Apple y Facebook a sus empleadas: la posibilidad de costear la congelación de sus óvulos durante sus años más fértiles, que suelen coincidir con los más productivos para el lanzamiento de su carrera profesional. El nuevo incentivo se presenta como un modo de retrasar el reloj biológico, una garantía de maternidad prolongada, de modo que la carrera profesional no se vea afectada por el deseo de tener hijos.

Parece un avance más en la pretensión de liberar a la mujer de los condicionantes biológicos. Pero, primero, habría que preguntarse si esta solución técnica puede garantizar la maternidad futura que promete.  Y las cifras actuales no son muy esperanzadoras. En el Reino Unido, según datos de la Human Fertilisation Embryology Authority para 2010, apenas un 32% de los tratamientos en que se utilizaron óvulos frescos en mujeres de menos de 35 años  derivó en nacimientos; la tasa de éxito empieza a caer en picado a partir de los 35 años para quedarse en solo un 13,6% para las de 40-42. Y si se trata de óvulos congelados las perspectivas solo son peores.  Así que a los 35 años la mujer puede encontrarse con una inversión congelada, de la que no va a ser fácil sacar fruto.

Por otro lado, si la empleada se ha centrado exclusivamente en la carrera profesional, es probable que tampoco haya encontrado tiempo para descubrir al hombre ideal con el que compartir el sueño de un hijo. Y esta es una de las búsquedas que no se resuelven solo con Google.

En el fondo, con la sugerencia de congelar los óvulos, estos empleadores están diciendo a  las mujeres que funcionen como hombres, en vez de adaptarse a sus necesidades específicas y facilitarles la conciliación entre familia y trabajo.  Es verdad que, según dicen las informaciones, lo habitual es que las empresas de Silicon Valley sean más generosas que la media en el caso de baja por maternidad y  prestaciones por nacimiento. Pero lo realmente innovador sería tratar a las empleadas de un modo en que la maternidad no supusiera dejar congelada su carrera profesional.

De lo contrario, se transmite el mensaje de que lo importante es la dedicación a la empresa y que si te quedas embarazada es que no te tomas en serio tu carrera.

Esta idea de la congelación de óvulos por motivos laborales se presenta como un modo de ampliar las opciones de las mujeres, su libertad de decidir. Pero en realidad muchas veces estas tecnologías “reproductivas” –ya sea la píldora, el aborto, o ahora la congelación de óvulos– acaban siendo modos de presión para que la mujer haga lo que otros esperan de ella. Si para eso hay que reprogramar su biología y sus sueños, no es culpa de la empresa.

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