La bandera y el libro en Cataluña

Manifestación independentista en Barcelona
La multitudinaria manifestación del pasado día 11 en Barcelona ha revelado un afán de afirmación nacionalista, por no decir independentista. Sin duda, muchos están convencidos de que el Estado español es el origen de sus males y que coarta el potencial de Cataluña. Nada es más subjetivo que la queja, sobre todo en el terreno político,  así que poco se puede hacer para relativizarla. Pero me ha llamado la atención que este deseo de “hacer país” en Cataluña  contraste con las horas bajas que vive la edición en catalán, según un reportaje que publicaba La Vanguardia  al principio de  este verano.

Ahora que las primeras generaciones educadas en catalán han llegado a la madurez, después que la política de “inmersión lingüística” haya impuesto su ley, tras muchos años de apoyo financiero desde la Generalitat, resulta que hay un descenso progresivo de los lectores habituales en catalán. En 2009 eran el 23,5%; en 2010 bajó al 21,9% y ahora al 21,2%. Y, según dicen las propias editoriales en catalán, no se trata solo de la crisis económica, sino de la insuficiencia de lectores.

De los 7,5 millones de habitantes de Cataluña,  la cifra total de lectores a los que se dirigen los editores en catalán ronda un millón, según declara Maria Bohigas, del Club Editor. Los lectores que leen más de cinco libros al año (en castellano y en catalán) son 586.000. “A partir de ahí, la pregunta sobre la viabilidad de la edición en catalán (…) es angustiosa”, confiesa Bohigas.

En el mismo reportaje, otros agentes del mundo editorial se quejan de que faltan en el mercado ediciones de clásicos catalanes, no se encuentran en las librerías obras importantes, los autores en catalán no llegan a las ediciones de bolsillo por falta de público…

Editar en catalán

No vivimos en un país muy lector, ni en castellano ni en catalán. En Cataluña – la segunda comunidad con mayor producción editorial, después de Madrid ­– se editaron 20.324 títulos y el 37% de los ejemplares publicados en España en 2011. En ese año los títulos editados en catalán (más valenciano y balear) fueron 7.804. Esto indica que la salud de la industria editorial catalana depende más de la edición en castellano que la de catalán. Buena parte de los libros en castellano vendidos en España son publicados por editoriales de Cataluña, donde algún beneficio dejarán.

Pero el editor en catalán lo tiene más difícil, por dirigirse a un público bastante más reducido. Quizá también, con la normalización democrática, desapareció la vindicación combativa del catalán. Cuando fui a estudiar a la Universidad de Barcelona a mediados de los años sesenta, empecé a escribir en una revista universitaria y un día fui con un compañero a entrevistar al escritor Salvador Espriu. Nos dedicó su tiempo para  hablarnos de autores y obras de la literatura catalana, que nosotros desconocíamos. Con tal de hablar de la lengua que amaba no le importaba que la entrevista fuera para una revista muy minoritaria. Me impresionó su cortesía, la atención que nos prestó, su paciencia para explicar. Salí con la idea de que si este era el patriarca de las letras catalanas, la cultura catalana era algo mucho más serio de lo que yo había creído.

Cuando transcribí la entrevista, se la pasé para que la leyera antes de publicarla, pues yo era consciente de mi ignorancia sobre el tema. Me llamó la atención que, entre otras cosas, hizo algunas correcciones de estilo de mi desmañado castellano. Fue otra lección para mí: se puede amar el catalán y preocuparse también de que se escriba mejor el castellano. Una persona culta cuida toda lengua que conoce.

Más adelante tuve también la experiencia de la promoción del catalán desde la postura del lector. Una temporada fui con otros compañeros a recibir clase de Contabilidad con un profesor particular. Junto a la sala donde recibíamos la clase, había otra atestada de libros, incluso apilados en el suelo. Un compañero que llevaba allí más tiempo me explicó que el profesor compraba todo lo que se editaba en catalán, para apoyar la lengua.  No sé cómo estaría su cuenta de pérdidas y ganancias, pero no cabe duda de que ese intangible que es la cultura catalana le importaba.

No vamos a pretender que en una situación normal los lectores compren libros como si fueran “bonos patrióticos”. Pero  los amantes de la lengua catalana pueden hacer algo por sí mismos, sin  reprochar ni esperar nada de Madrid.  Aunque no sea  Sant Jordi, pueden comprar libros por el placer de leer en catalán.

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12 Respuestas a La bandera y el libro en Cataluña

  1. Ramon Gomà dijo:

    Nostalgia de los 60. Qué bonito era todo cuando los catalanes estábamos calladitos –salvo para dar entrevistas a revistas minoritarias, que era lo que podíamos hacer. Admirado Aréchaga, olvida usted al menos dos cosas. Una, que no es fácil recuperarse de tantos años de represión cultural («represión» dicho sin forzar la R, seamos educados). Otra: a los ciudadanos de 50 años de edad o más, cuya escolarización se produjo completamente en lengua castellana y que, por motivos obvios, son un pésimo público lector. Le propongo que compare una magnitud más comparable, porque no exige escolarización: la audiencia de televisión. ¿Quién va delante? TV3. Se puede ser irónico pero se debe ser más justo. Lo logrará con un poco menos de sorna y un poco más de ecuanimidad. Si quiere.

    • El sónar dijo:

      Como estudiante de la Universidad de Barcelona en la segunda mitad de los 60, puedo asegurarle que los catalanes de entonces – y los que veníamos de fuera– no estábamos “calladitos”. Las huelgas, manifestaciones y asambleas estaban a la orden del día en la Universidad, y en el ambiente ciudadano más amplio tampoco faltaban formas de protesta contra el régimen de Franco. Los que asistimos a la constitución del Sindicato Democrático de Estudiantes en el convento de los capuchinos de Sarriá en 1966, pudimos sentir entonces un reconfortante apoyo ciudadano.
      Solo siento nostalgia de una época y de una actitud intelectual al inicio de la España democrática en que se podían expresar datos y opiniones sin interpretarlos como armas arrojadizas en un conflicto de Cataluña contra Madrid. Yo no pretendo ironizar sobre el número de lectores en catalán, asunto que sí preocupa a los editores a juzgar por sus declaraciones. Tampoco creo que haya que buscar que haya más lectores en catalán para que haya menos en castellano, o viceversa, sino que aumenten en ambas lenguas. Lo que quería señalar es que hay un modo muy constructivo de potenciar la cultura en catalán, que está en manos de sus lectores.

  2. Ramon Gomà dijo:

    …y una tercera: no mezclar peras (la inmersión lingüística) y manzanas (número de compradores de libros). Y una cuarta: la extensa red de bibliotecas públicas de Catalunya. Usted quería pinchar y… pinchó. Ánimo.

  3. Carlos Andreu dijo:

    No es cuestión de hacer un análisis de los que está suponiendo la inmersión linguística, pero sí debe destacarse, como hecho que no como valoración, que frente al mayor conocimiento del catalán, sociológicamente (al menos en las grandes ciuades) hay una mayor presencia «castellana».
    Fuera de esta cuestión quisiera aporta la siguiente reflexión: que en comunidades especialmente nacionalistas (Catalunta, País Vasco,..) el amor a la patria, a la nación no se traduce, como debiera, en dar al mundo más vascos o más catalanes. Recordemos que las tasas de natalidad son catastráficas. Yo me enorgullezco de dar al mundo seis catalanes más, porque entiendo que el futuro de mi país, que amo, además, está en ello.

  4. ramon mendiburu belzunegui dijo:

    Creo que los datos que recoge Ignacio Aréchaga, por sí solos, no dicen gran cosa. Dirían más, mucho más, si ese descenso de lectores en catalán manifestara una tendencia inversa a la de lectores en español o en otros idiomas, pero mucho me temo que el descenso de lectores es general, aunque se trate de libros electrónicos.

  5. Per Navas dijo:

    Llama la atención lo ideologizado del artículo. Se desvia la atención hacia los temas que le interesan al Sr Aréchaga, olvidando hechos centrales de la cuestión como que:
    1. Antes que la constitución está la democracia y el derecho de los pueblos a la autodeterminación.
    2. La manifestación por la independencia de Cataluña contó con 1 millón y medio de participantes; pasando estas proporciones al estado Español, vendría a ser una manifestación de 7 millones de españoles en Madrid.
    3. El President Mas no es independentista. Sin embargo, como persona abierta y demócrata, ha captado la voluntad del pueblo (eso es la democracia) y ha asumido el reto de luchar por esa voluntad popular.
    Señor Aréchaga; estoy abierto a sus opiniones, sean las que sean; pero los catalanes ya no toleramos más demagogia imperialista y decimonónica. Búsquese otro discurso.

  6. Lógico: los de 40 años y más fuimos OBLIGADOS a aprender en español y se nos PROHIBIA incluso a hablar en catalán. Por eso hemos tenido que aprender nuestra lengua, la que hablamos con nuestra madre, de mayores, y leemos mejor en un idioma que no es el nuestro. Además, fíjese en los números: de 20.000 editados, 12.000 en castellano y 8.000 en catalán. No está mal ¿no? (perdone pero soy ingeniero y me «molan» los números y la estadística). Además (y 2) , mucho de lo editado en español se va para sudamérica. Afortunadamente, en Cataluña empezamos a ser trilingües (y no sólo bilingües). Por último, creo que en Aceprensa no deberían mezclar la velocidad con el tocino, sino informar objetivamente.

  7. ALFONSO GERONA LÉRIDA dijo:

    Vivo en Cataluña, nací en Lérida, soy catalán, pero sé a ciencia cierta que si se publican periódicos, revistas y libros en catalán es, prácticamente en un 80%, gracias a las subvenciones públicas (con los impuestos de los catalanes y del resto de españoles, porque no hay que olvidar que el 70% de los impuestos estatales que ingresa Cataluña son del resto de españoles en sus compras a productos y empresas catalanas y productos y empresas extranjeras con sede para España en Cataluña, como BAYER, VENCA, MEDIAMARKT…) de la GENERALIDAD de Cataluña y resto de administraciones públicas catalanas.

    Lo triste del desprecio y arrinconamiento institucional de la lengua española o castellana en Cataluña es que no obedece, para nada, a la realidad social y económica de Cataluña. Me explico:

    El 80% de los libros que se editan en español en España (y también, un porcentaje muy alto de los libros en español que se venden en Hispanoamérica), se imprimen y editan en Cataluña, por editoriales catalanas (Planeta, Plaza & Janés, Salvat, Círculo de Lectores, RBA, Busquets, Seix Barral, Grupo Zeta…). Sólo en el año 2011, el Grupo Planeta editó -en Cataluña- 140 MILLONES de libros en español.

    Los premios privados más importantes para escritores en lengua castellana o española, se realizan y entregan en Barcelona, Cataluña (Premio Planeta y Premios Nadal).

    Lo mismo ocurre con el 80% de las revistas de todo tipo que se editan en español, prácticamente todas las que encontramos en los kioscos o revistas especializadas (medicina, bebés, viajes…) se editan y elaboran en Cataluña.

    El 100% de los coleccionables y fascículos en español (que se editan todos, sin excepción, en español) que se venden en los kioscos de España, se editan y elaboran en Cataluña.

    La gran mayoría de los libros en lenguas extranjeras que se traducen al español, se traducen en Cataluña (para las editoriales catalanas arriba citadas) y por traductores catalanes, que dominan plenamente la lengua española.

    Algunos de los escritores más exitosos en lengua castellana son catalanes. Que han escrito en castellano sus libros, porque era y es su lengua materna y/o propia: José María Gironella, Carmen Laforet, Ana María Matute, Ildefonso Falcones, Ruiz Zafón, Juan Marsé, Goytisolo, Eduardo Mendoza, Javier Cercas…

    El 90% de las películas extranjeras que se doblan al español se hace por empresas catalanas de doblaje, y por dobladores catalanes, los cuales hablan perfectamente el castellano y el catalán. No muchos saben que las magistrales voces en español de Harrison Ford, Julia Roberts, Paul Newman, Robert Redford, Brad Pitt, Anthony Hopkins, Leonardo di Caprio, Tom Hanks, Denzel Washington, Robert de Niro, Pierce Brosman, Morgan Freeman, Matt Déimon, Russell Crow, Arnold Schwarznegger o Silvester Stallone, son voces de catalanes, profesionales que doblan también películas al catalán. Y estos catalanes hablan y dominan la lengua española, se supone, porque es su lengua propia.

    El 80% de los anuncios comerciales de televisión y radio en español se realizan en Cataluña y por locutores catalanes, y precisamente, los realizan los mismos profesionales catalanes del párrafo anterior.

    El 70% de las programaciones televisivas en español se realizan en Cataluña (Endemol de La Trinca, El Terrat de Buenafuente, Mediapro, Grupo Planeta-Antena 3, etc.) y por periodistas o locutores televisivos catalanes (Buenafuente, «Nina», Jordi Estadella, Jordi Hurtado y su Saber y Ganar, Àngel Llàtzer, Josep Pedrerol, Mercedes y Lorenzo Milá, etc.).

    Un buen número de cantantes catalanes se han ganado o se ganan muy bien la vida cantando en español (Sergio Dalma, Joan Manuel Serrat, Diango, Dúo Dinámico, La Trinca, El Último de la fila, Pau Donés-Jarabe de palo, etc.). O quién no recuerda al magistral e inolvidable catalán Eugenio con sus chistes.

    Un buen número de artistas catalanes de cine y teatro forman parte del mejor elenco de actores de España y en español: Juanjo Puigcorbé, Nuria Espert, Josep María Pou, Albert Boadella y Els Joglars, etc. La gran mayoría de compañías catalanas de teatro se pasean por toda España haciendo obras de teatro en español, cosa que no hacen en otros países porque no dominan lenguas como el francés, inglés, alemán o italiano como para hacer obras de teatro en esas lenguas; en español, sí que las hacen porque es una lengua que dominan.

    Y un dato más, demoledor: el 90% de los diccionarios de español y de los diccionarios bilingües español con el resto de lenguas importantes del mundo, se elaboran y editan en Cataluña y por filólogos catalanes.

    Ninguna de las actividades empresariales o profesionales arriba descritas se realiza en Francia, Italia o Alemania, sencillamente porque en esos países nadie habla español, y menos, de un modo natural y generalizado, porque no están en la órbita de la cultura lingüística española; Cataluña sí.

    Y a la vista, está, a Cataluña le va muy bien económicamente por su dominio de la lengua española.

    Muchos se quedarían asombrados por el peso de la existencia y utilización de la lengua castellana en el porcentaje del PIB o de la riqueza de Cataluña, sólo pensando en las grandes editoriales o productoras de televisión o publicidad catalanas.

  8. Pol de la Reina dijo:

    Espectacular lo que dice Alfonso Gerona. A mí me da mucha pena lo que está sucediendo en Cataluña. Mi madre era de Barcelona y hablaba perfectamente catalán, castellano y francés, sin problemas…

  9. Gonzalo dijo:

    No soy catalán. Tampoco español. Soy hispano-parlante y convivo tanto con españoles como con catalanes que aman su lengua, su cultura, su nación.

    El artículo desarrolla una variable, el número de lectores en catalán e implícitamente la relaciona con otra, la población catalana. Esa vinculación parece válida, pues lo primero es subconjunto de lo segundo y tiene una evidente correlación. ¿Cubre la totalidad de la verdad? Claro que no, pero no deja de aportar a la verdad.

    Como extranjero -americano, de hecho- pero amigo de españoles y de catalanes (los segundos que conozco no se consideran de los primeros), percibo sobre todo en los comentarios de Ramón G. y Ramón M., un deseo de abarcar más de lo que el artículo pretende. Temo que sucede cuando el tema es de íntima incidencia con el sentir de una persona, pero se corre el riesgo de juzgar con excesiva dureza la elección de los elementos que han quedado fuera del análisis.

    Agradezco la aportación de Alfonso G., que construye sobre el artículo original y proporciona información que permite una mejor valoración de la situación.

    Personalmente, y sin ningún ánimo de ofender, la conclusión que como extranjero y extraño sacaría, tanto del artículo original como de las aportaciones posteriores, es que los catalanes hacen honor a la merecida fama de buenos empresarios y comerciantes; y toman lo peor de lo que les circunda, defiendiendo con poco ahínco -en aquello que se evidencia con números- aquello que les enorgullece. Y en esto sumo también lo que señala Carlos A., sobre la «producción» de más catalanes, aunque esta deficiencia no es exclusiva de ellos.

  10. Juan D. dijo:

    Todo o mucho de lo que en general se dice referido a Cataluña en mi opinión viene marcado, sobre todo cuando hablan catalanes, por una especie de distorsión, como afectado por un virus generalizado y muy arraigado que entorpece, a veces hasta impedirla, la objetividad o la aproximación a ella. No sé si a ese virus bastaría con llamarle nacionalismo, en el peor de los sentidos posibles de la palabra (desprecio de lo diferente, ombliguismo, etc., etc.). Con ninguno de mis amigos catalanes he podido nunca hablar de Cataluña, ni de España, sin que el virus en cuestión haga su aparición nefasta impidiéndonos progresar en la conversación. Algo visceral e indeseable que intoxica las mentes aleja las posibilidades de diálogo. Es un fenómeno psicosocial patológico desgraciadamente asentado, que va a ser muy difícil hacer desaparecer, y cuya explicación real no puede ser el franquismo, o Madrid,o la envidia a Cataluña del resto de España u otras coartadas.

  11. Juan Angel Rodriguez Garcia dijo:

    En mi opinión Arechaga no pretende analizar larealidad y sentimientos de Cataluña sino solo el tema de la lectura y libros en Catalán. Y varios han entrado en tromba apelando a sentimientos. Ya conocemos estos argumentos y como comercial he de decir que en los cursos de formación que recibí se insistía que es inútil y contraproducente hablar de razones con alguien que solo apela a sentimientos. En otro sitio sabemos que alguien dijo que no hay peor sordo que el que no quiere oír . Pero como hay muchos que no dicen nada y si leen y toman nota hay que insistir en dar esas razones, no desanimarse . Gracias Arechaga y los demás que ponéis las cosas en su sitio. Es una forma de caridad el poner el espejo para que el quiera ver que vea.

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