Grietas en el paraíso

¿Un país donde en invierno el sol no sale hasta media mañana y se pone al principio de la tarde, con temperaturas de –10 grados centígrados y siempre con la luz encendida de febrero a junio, puede ser el más feliz del mundo? Pues, según el World Happiness Report, sí. Se trata de Finlandia, el país nórdico cuyos 5,5 millones de habitantes pueden estar satisfechos de saberse envidiados por el resto del mundo.

Pero ¿cómo se mide la felicidad? Aunque las noticias dicen que Finlandia ha sido elegido como el país más feliz por la ONU, en realidad quien hace el estudio es el Departamento de Investigación de la Felicidad de Copenhague. Los editores principales del informe son los economistas John F. Helliwell, Richard Layard y Jeffrey D. Sachs, y una observación en letra pequeña dice que actúan a título personal sin que sus opiniones reflejen necesariamente las de ninguna agencia o programa de la ONU.

El World Happiness Report (WHR) va en la línea de las investigaciones que pretenden medir el bienestar humano más allá de las cifras del PIB. En concreto, este toma en consideración seis variables: la renta per cápita, la esperanza de vida sana, el apoyo social en momentos de dificultad, la libertad para tomar decisiones, la generosidad, la ausencia de corrupción. Así que combina datos estadísticos con percepciones subjetivas sobre la satisfacción personal, expresadas por las respuestas a la encuesta mundial que cada año hace Gallup. Es un cóctel mejor que el puramente económico, aunque inevitablemente deja al margen aspectos que pueden suponer ciertos jirones en el traje de la felicidad.

Desde el punto de vista económico, el finlandés ingresa más que la media europea. Si fijamos en 100 la media de la renta per cápita en la Unión Europea, Finlandia está en 109, mientras que España está en 92. Pero tampoco conviene olvidar que la presión fiscal (el porcentaje del PIB que los ciudadanos destinan al pago de impuestos) es el 44,1%, frente al 33,9% en España. Es decir, para que el Estado te ayude más, tú debes pagar más al Estado. Hay quien prefiere esta fórmula y hay quien optaría por lo contrario. Lo que no cabe duda es que cuanto más impuestos pagas, más se reduce tu libertad de decidir qué hacer con el propio dinero.

La esperanza de vida en Finlandia es bastante buena (81,3 años), aunque la de España va por delante (83,3). Quizá el clima mediterráneo ayuda. Pero hay otros aspectos relacionados con la buena vida en los que Finlandia no queda tan bien. Por ejemplo, el país más feliz del mundo tiene una tasa elevada de suicidios (13,4 por 100.000 habitantes), casi el doble que en España (7,5) y por encima de la media de la UE (10,9).

También es preocupante el consumo de fármacos antidepresivos. Según datos de la OCDE, casi el 7% de los finlandeses siguen este tratamiento, mientras que España se sitúa ligeramente por encima, con un 7,1%.

Los finlandeses también son célebres por su desmedido consumo de alcohol, lo que no ayuda mucho a la salud. De hecho, las muertes debidas al alcohol son 3,68 por 100.000, frente a un 0,6 en España. Para tratar de mantener el consumo de alcohol bajo control, la venta de alcohol se hace en tiendas especiales, como monopolio estatal. Allí no hay cultura de bares.

También se dice que Finlandia es un país muy seguro. Lo cual no obsta para que tenga un índice de homicidios intencionados de 1,31 por 100.000 habitantes (en España es 0,58), tasa solo superada en Europa por Bulgaria, Serbia y países bálticos. Quizá influya en esto que Finlandia tiene la tercera tasa de posesión de armas más alta del mundo.

Pero no hay por qué negar que Finlandia puede ser modelo en ciertas cosas. En educación siempre está entre los primeros de la clase en el PISA, y ya deben de estar cansados de recibir misiones de estudio de otros países para saber cómo lo hacen. La confianza de la gente en que no hay corrupción en el gobierno ni en los negocios es también envidiable.

Pero si pasamos del ámbito público al familiar –cosa que el WHR no hace–, da la impresión de que no faltan crisis que siempre son dolorosas. La tasa de divorcios es de 2,5 por cada mil habitantes, mientras que la media europea es de 2. También la proporción de padres separados o divorciados (un 16%) es la tercera más alta de la OCDE.

Los críticos de este tipo de estudios dicen que pretender medir la felicidad de una sociedad es engañoso, ya que la felicidad es un asunto esencialmente individual. Y el hecho de que el suicidio, la depresión o la ruptura familiar estén a un nivel elevado en el país teóricamente más feliz, parece confirmar estas reservas. Pero, claro, para hacer informes y rankings en una época empírica uno tiene que dar por supuesto que lo que estudia se puede medir.

El WHR, que no en vano se hace en Copenhague, mide una “felicidad socialdemócrata”, y se fija en las variables que mejor casan con esa concepción. Así que en los primeros puestos del ranking se alternan un año Dinamarca, otro Noruega, este Finlandia… Pero no hay miedo de que la gente acuda en masa a vivir a Helsinki o a Turku. Los jubilados británicos, y probablemente también los nórdicos, siguen soñando con tener una casa en Italia o en España. Quizá es que no consultan el WHR.

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Una Respuesta a Grietas en el paraíso

  1. ANGEL GUERRIERO dijo:

    lA FELICIDAD, ¿qué es la felicidad? ¿Los finlandeses son verdaderamente felices o simplemente seres animados satisfechos, bien comidos, guardados y educados? ¿El hombre es feliz cuando tiene sus “necesidades básicas” satisfechas: comida, hogar, educación, porvenir, seguridad, etc.? Me parece muy pobre esta concepción que no tiene en cuenta lo trascendente, lo que tiene relación con el bien, la verdad y la belleza suprema.

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